diumenge, 16 de febrer de 2014

EL PROCÉS D'ENVELLIMENT / EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO Part II



EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO, PARTE II

SABIDURÍA, EDAD Y SEXUALIDAD


Ha sido una buena cosa que yo no tuviera ni idea de que este "Proceso de Envejecimiento" iba a despertar tanto entusiasmo. Me habría sentido tentada de decir todo lo que digo en esta segunda parte en la primera y habría terminado siendo tan larga que nadie habría tenido tiempo para leerla. Peor aún, ninguna de nosotras habría escuchado todas las hermosas, impresionantes historias y experiencias que cada una ha compartido. De manera que aquí va la segunda parte de mi experiencia con esto que llamamos "envejecer" y que como tantas de ustedes, intrépidas exploradoras, han aprendido con valentía, es tanto un juego mental como una triste realidad de la vida. Si permitiéramos que la cultura nos explicara como proceder estaríamos todas hundidas en la depresión cuando llegaramos a los 58 años con los bolsillos llenos de viagra y HRT, con la cola entre las piernas, sintiéndonos verdaderamente acabadas. 

Con la intención de crear un “fin de cuento" totalmente diferente a esta historia......

En mi profesión paso mucho tiempo en el salvaje (y trágicamente neutralizado) panorama de la sexualidad humana. Y, como tengo la extraordinaria oportunidad de presenciarla en su realidad ya que trabajo con parejas mientras están en la íntima danza de hacer el amor, puedo hablar con conocimiento de causa de algunas verdades anecdóticas que esta cultura no quiere ni que nos imaginemos que puedan ser posibles. Nuestra verdadera cúspide sexual la alcanzamos en la mitad de nuestra vida (mid-life) o después. Nuestra vida sexual va mejorando con el paso del tiempo. Por supuesto que no siempre es así. Si nuestra vida sexual no ha sido satisfactoria a los veinte o a los treinta, posiblemente acarrearemos esta tristeza a los cuarenta y cincuenta y es posible que lo dejemos de lado cuando lleguemos a los sesenta, dando por sentado que este concepto traicionero que llamamos "jubilación" también es aplicable a nuestro cuerpo y a nuestra mente.

Pero si estamos comprometidos con nuestro erotismo, considerándolo uno de los caminos más importantes para conectarnos con el mundo, si estamos vivas dentro de nuestro cuerpo, si somos conscientes de que la forma en que tenemos sexo es la forma en que hacemos nuestra vida, entonces solamente puede mejorar. Es aquí, en este ámbito, donde tenemos mucho que aprender de nuestras mujeres mayores, cuyos cuerpos se mueven de manera más sísmica que la "fault line" de San Andreas. Como nuestra vida se está prolongando mucho más en la post-menopausia, tenemos muchos más años para explorar y cosechar el terreno fecundo de la energía "generadora" que no está siendo utilizada por las milagrosas, pero obcecadas hermanas del determinismo biológico: nuestros úteros, ovarios y trompas de Falopio. En algún momento, diferente para cada una de nosotras, estas damas tan trabajadoras se toman unas merecidas vacaciones dejando que toda esa energía creativa y generadora, encuentre una nueva meta. Esta energía no desaparece sencillamente a pesar de lo que nos dice nuestra cultura y a veces hasta nuestros doctores. La primera Ley de Termodinámica es aplicable, no solo al universo sino a la gente mayor también. Nuestras mujeres mayores tampoco van a desaparecer sencillamente porque, amigas mías, la energía no puede ser creada ni destruída, solamente se transforma. Puede ser que tenga menos empuje e interés, pero sigue estando ahí, esperando para manifestarse nuevamente.

Aquí, en este lugar, nuestro "hacer el amor" puede transformarse fácilmente en la más sublime expresión de sabiduría y presencia. Cuando he sido testigo de ancianas de 70 y 80 años haciendo el amor, me he retirado pensando "Así es como se hace". No es "bonito" ni "dulce", es profundo. Me siento como una neófita asombrada frente a lo mucho que aún me queda por delante. Y tengo que creer que todo el universo está suspirando de alivio después de tanto libro de auto-ayuda que dicen a gritos,"MÁS GRANDES", "MEJORES", "MÁS CALIENTES", "MÁS RÁPIDO"!!!. Pero, tenemos que admitir que será diferente (Más jadeos y toqueteo), será más profundo (posiblemente hasta el corazón del universo). Será más lento (a veces si, a veces no) y más cuidadoso (mucho lubricante, emocional y físico). Pero esto no es solamente una lista de atributos para el buen sexo de los mayores, es medicina para todos nosotros, sin importar la edad. Se trata de que los mayores han adquirido sabiduría para descubrir estos secretos, a menudo por necesidad cuando lo que habían aprendido ya no les funciona. A veces tenemos que volver a presentarnos a nuestros amantes, como si nos hubiésemos muerto y renacido, porque eso es lo que ha sucedido. Yo me encuentro justamente frente a esta disyuntiva con "El Hombre Terremoto" (The Earthquake Man), ya que mi cuerpo cambia lentamente y puedo sentir que lo que antes funcionaba para mi ya no me sirve tanto. No debemos temer a nuestro propio conocimiento y nuestros compañeros deben apoyarnos siendo "invitantes" y "muy curiosos".


Ciertamente hay mucho que nos atemoriza, pero no es lo que nos cuentan. No es necesario temer la pérdida de la juventud, eso es irrelevante. Envejecer es una confrontación con nosotras mismas. ¿Hemos vivido la vida que debíamos vivir? ¿Nos destacamos aquí en nuestra tierra? No podemos simular estas respuestas. El ciclo de la vida es tan sabio como inmutable. Nosotros los humanos hemos sido agraciados con la paradógica capacidad de "dar sentido" (a lo que nos aferramos) y de tener conciencia (y por lo tanto temor a la pérdida) y así quedamos atrapados en remolinos sin sentido que nos apartan de lo que realmente está sucediendo en este preciso momento. Tenemos una maravillosa cantidad de cosas que aprender acerca de esto. Tengo que creer que el aprendizaje que logramos, envueltas en los pliegues íntimos de nuestra experiencia humana, en los tiernos intentos de lograr nuestro placer y nuestra presencia, es el lugar exacto desde dónde empezar. La buena noticia es que no tenemos absolutamente nada que perder. Tal como "El Hombre Terremoto" acaba de hacerme recordar, en un intento de intimidad telefónica a través del Atlántico, diciéndome,"Querida, el ser humano tiene un 100% de tasa de mortalidad". ¿Qué más se puede decir?

Bueno.....bastante....(Como el placentero terreno de nuestros sementales mayores que al darse cuenta que ya no encajan en el comportamiento cultural ,de "entra", "bájate", y "ándate", que es como les enseñaron que los "verdaderos hombres" funcionan - se zambullen en la conexión y la sensación, sin tener un lugar donde llegar. Gracias a Dios por las erecciones que dicen la verdad. Ahora eso es sexy) Pero eso queda para otra ocasión.

Autora: Christiane Pelmas http://www.therewilding.com/
Traducción: Gabriela Goycoolea

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